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| Agatha Mary Clarissa Miller Sep 15 de 1890 Torquay-R.U. Enero 12 de 1976 Wallinford - R.U. Tomado de www.mujeresconciencia.com |
Blog de Literatura de Viajes. Proyecto para el fomento de la Literatura de Viajes. A ellos dos que propiciaron este disfrute. Imagen tomada de absolutholanda.com
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| Agatha Mary Clarissa Miller Sep 15 de 1890 Torquay-R.U. Enero 12 de 1976 Wallinford - R.U. Tomado de www.mujeresconciencia.com |
Nunca fue tarde para viajar. En su pensamiento nunca existió la posibilidad de negarse a conocer el mundo.
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| Ida Laura Pfeiffer Viena, Octubre 14-1797 Viena, Octubre 27-1858 Exploradora y escritora de viajes Tomado de www.lanacion.com.ar |
LOS PERIPLOS QUE ORIGINARON SUS LIBROS
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| Tomado de novapublishers.com |
PRIMER VIAJE: TURQUÍA, TIERRA SANTA E ITALIA.
Su primer periplo inició el 22 de marzo de 1842, mintiéndole a sus hijos y a algunos de sus hermanos, sobre las razones de su viaje: visitar a unos conocidos en Estambul y haría una peregrinación a Tierra Santa. Surcó el Danubio visitando Estambul y de allí amplió su itinerario hacia Jerusalén, Galipoli, Esmirna, Rodas, Chipre, Beirut, Cesarea y Jaffa. Al regresar a Beirut el 10 de julio zarpó hacía Egipto donde vio la Esfinge y las pirámides de Giza; fue a Suez en camello, visitó Alejandría, El Cairo y el Mar Rojo, cruzó Sicilia y llegó a Viena por Nápoles y Roma.
En este viaje conoció al botánico el conde Friedrich con Berchtold, al pintor de paisajes Hubert Sattler y al artista británico William Henry Bartlett.
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| Tomado dewww.fotonostra.com |
Ida viajó sin lujos y con pocas pertenencias, incluida su daguerrotipos, y se alojaba en casas de familia, conventos o donde le sugirieran hacerlo. Se alimentaba frugalmente.
Este estilo de viaje le permitió estar cerca de las costumbres y personas sencillas de la población, y desde este viaje, sus notas viajeras siempre la acompañaron.
A su regreso, después de nueve meses, organizo sus notas de viajes y fue un amigo suyo que era editor, quien la entusiasmó para que publicara sus experiencias en un libro, aprovechando que la literatura de viajes era muy demandada por los lectores en aquella época.
El libro "Viaje de una vienesa a Tierra Santa", fue publicado de manera anónima (solo sus iniciales, durante las tres primeras ediciones). También editado como "Visita a Tierra Santa, Egipto e Italia". En la primera edición recibió 700 florines, los cuales servirían para financiar su segundo viaje, el cual ya estaba planeando.
"El rojo amanecer de la mañana había comenzado a teñir el cielo mientras estábamos frente a los muros de Jerusalén, y con él la mañana más hermosa de mi vida amaneció sobre mi. Mi emoción fue profunda y poderosa; mi expresión sería pobre y fría".
Al término de su viaje y anotando nuevas reflexiones a las realizadas durante el viaje, comprobó que la idea del peregrinaje no fue solo una excusa que dio a sus familiares. Fue la posibilidad de viajar evitando juzgamientos sociales, propios de aquellos años cuando las mujeres viajaban con sus esposos para hacerlo seguras y sin problemas.
SEGUNDO VIAJE: ISLANDIA Y ESCANDINAVIA.
Tres años después, con el dinero conseguido de la publicación de su primer libro, inició la preparación de su nuevo viaje y mientras organizaba el itinerario estudió inglés y danés. El 10 de abril de 1845, inicia con rumbo a Islandia desde Viena y luego a Copenhague. Allí abordó el 4 de mayo de 1845 el barco el Johann, llegando a Hafnarfjordur costa suroeste de Islandia a los once días. A caballo llegó a Reykjavik y recorrió la zona de Krysuvik. Visitó las Cataratas Doradas y escaló y acampó en el Monte Hekla. De regreso a Copenhague viajó en un pequeño barco de vapor hasta Gotemburgo en Suecia y de allí se dirigió al norte de Noruega.
El 4 de octubre de 1845 regresó a Viena y publicó el libro "Viaje al norte escandinavo y la isla de Islandia.
Entre las diferentes situaciones que narró de sus vivencias en este periplo, recordó: "Cuando era una niña pequeña, ya tenía un fuerte deseo de ver el mundo. Siempre que me encontraba con un carruaje de viaje, me detenía involuntariamente y lo miraba hasta que desaparecía; incluso solía envidiar al postillón, porque pensaba que él también debía haber realizado todo el largo viaje".
A partir de este viaje, Ida comenzó a coleccionar especímenes de fauna y flora de este lugar y de todos los posteriores.
Fue en estos momentos en que Ida descubrió lo que serían a futuro la fuente de ingresos para financiar sus viajes: la venta de sus crónicas viajeras y la de los especímenes que comenzó a comercializar con algunas personas adineradas y donando otros a los museos de Historia Natural de Viena y Londres.
TERCER VIAJE - SU PRIMERA VUELTA AL MUNDO
En 1846 realiza su primera vuelta al mundo. Su itinerario fue Viena, Hamburgo, Rio de Janeiro-Brasil, Chile, Tahití, China, India, Persia, Asia Menor y Grecia.
Durante el periplo logró contar con el apoyo de las autoridades coloniales y de los comerciantes alemanes, ya que era la primera vez que realizaba una trayectoria tan larga.
Partió de Hamburgo en el bergantín danés Carolina, cruzando el ecuador y fue Rio de Janeiro la primera ciudad en la que desembarcó el 16 de septiembre de 1846. Posteriormente con Friedrich con Berchtold viajaron por el río Macacu hasta Nova Friburgo al sur de Brasil. A Valparaíso llegó en la barca inglesa Renwick el 2 de marzo de 1847.
El 9 de julio desembarcó en Macao en China tras haber visitado la isla Tahití.
Durante dos meses después estuvo visitando Hong Kong, Singapur, Sri Lanka e India.
En India dedicó tiempo suficiente para conocer Calcuta, Benarés, Delhi, Bombay este último trayecto en un carro de bueyes, luego Hyderabad y Aurangabad.
El 23 de abril de 1848 partió de Bombay hacia Bagdad donde conoció al príncipe Emam Qoli Mirza de la dinastía Qajar de Irán.
En Irak visitó Babilonia, Borsippa y Nínive. Obtuvo el apoyo del británico residente en Irak, Henry Creswicke Rawlinson y del vicecónsul británico en Mosul, Hormuzd Rassam.
Estuvo en Tabriz - Azerbaiyán y conoció a Bahman Mirza viceregente de la ciudad. Todas estas, experiencias valiosas teniendo en cuenta los lugares visitados por una mujer viajando sola. Para entonces ya había desistido de la idea de viajar en peregrinaciones, ya no era necesario por su experiencia y contactos.
Partió de Nakhchivan en agosto de 1848 hacia Tiblisi para cruzar posteriormente el Mar Negro hacia el Imperio Ruso.
A su regreso en 1852, publicó "Viaje de una mujer alrededor del mundo".
En su narrativa ilustra la pintoresca vista del puerto de Río de Janeiro, pero no se queda en esta imagen que impresionó a tantos viajeros, buscando entender el modo de vida de la población. También se expresa rudamente con relación al descuido de algunos lugares.
CUARTO VIAJE - SU SEGUNDA VUELTA AL MUNDO
A principio de 1851 Ida comenzó a planear y organizar su segunda vuelta al mundo.
Para ello consiguió los recursos necesarios para su cuarto periplo, vendiendo al Museo Real de Viena, muestras botánicas y arqueológicas recogidas en su viaje anterior y obtuvo 300 florines. Además, logró que tanto Carl von Schreibers director de las colecciones de historia natural vienesas, como Josef von Arneth arqueólogo austriaco, consiguieran 1500 florines de financiación gubernamental, argumentando la gran capacidad de Ida para reunir especímenes de diferentes lugares del mundo.
Luego partió hacia Berlín, donde conoció al explorador prusiano Alexander von Humboldt, quien ejerció gran entusiasmo en ella frente a los viajes y la aventura de conocer nuevos lugares.
Su viaje a Berlín era intencionado con el fin de estar más documentada en diversos aspectos. Por ello se reunió con el cartógrafo alemán Carl Ritter, quien era profesor de geografía en la Universidad de Berlín, y aún después de su partida continuó colaborando con él.
También se entrevistó con el paleontólogo Richard Owen, luego de zarpar de Hamburgo hacia Londres. Así mismo, se reunió con el geógrafo Augustus Peterman debido a su experiencia sobre África y con William Bartlett con quién había compartido en su viaje a Jerusalén.
Para marzo 27 de 1851 ya estaba lista para abordar un velero desde Londres hacia Ciudad del Cabo en Sudáfrica en un viaje de cuatro años de duración, en un recorrido por diferentes países.
El itinerario de este periplo desde Londres a Cabo de Buena Esperanza tuvo una significativa variación cuando intentó viajar a Nueva Guinea para ir después a Australia, pero le impidieron visitar ambos países. En cambio, recibió un pasaje gratuito hacia California el cual aceptó sin dudarlo. Sin embargo antes de seguir por este rumbo, se dirigió hacia el archipiélago malayo, permaneciendo por dieciocho meses en las islas de la Sonda donde conoció a los Dyaks de Borneo. Fue de las primeras personas en hablar acerca de los Bataks de Sumatra, así como de los habitantes de las islas Molucas.
Visitó Australia y posteriormente zarpó desde Batavia en julio de 1853, cruzando el océano Pacífico en sesenta días.
Tras recorrer y explorar las tierras de California, visitando Sacramento, Marysville, Crescent City, Santa Clara y San José, se dirigió a América Central. Posteriormente navegó por la costa occidental de América y llegó a Lima. Recorrió parte de Perú, cruzó la cordillera de los Andes y llegó a la planicie de Quitos Conoció el Chimborazo y el Cotopaxi. Navegó por Panamá y cruzó el istmo hasta Aspinwall y posteriormente atravesó el Golfo de México llegando a Nueva Orleans en mayo de 1854. Allí permaneció tres semana y realizó una gira por la región de los Grandes Lagos. Visitó circos, teatros y escuelas de niñas como una forma de involucrarse mucho más con la población.
Pudo así, encontrarse con Washington Irving escritor, con el célebre cirujano John Collins Warren y con el biólogo suizo estadounidense Louis Agassiz.
A su regreso a Viena a finales de julio de 1855, se dedica a organizar sus notas de viaje hasta tener listo el manuscrito de su cuarto libro para el editor.
En 1856 se publica su libro "El segundo viaje de una mujer alrededor del mundo".
En este viaje que realizó en sentido contrario al primero, se hizo más celebre su libro. Logró su objetivo inicial de conocer tribus que no estuvieran contaminadas por el contacto de aquella época. Así logró cruzar la selva de Borneo hasta el territorio de los dayaks que cortaban cabezas y las clavaban frente a los poblados.
Con los bataks de Sumatra que eran caníbales vivió la experiencia para luego contarla. Antes de su llegada supo que habían matado y comido a dos misioneros. Bailaron para ella danzas de bienvenida. Cuando amenazaron cortarle el cuello y los brazos, ella les hablo mezcla de malayo y batak "que no tendrían el mal gusto de comerse a una mujer y menos si es vieja".
QUINTO VIAJE - VIAJE A MADAGASCAR
En mayo de 1857 preparó su viaje hacia Australia, continente que aún no conocía. Así se viajó hacia Berlín, para posteriormente ir a Ámsterdam y Londres. Desde Rotterdam abordó un barco hacia la isla Mauricio donde permaneció varios meses, para finalmente dirigirse a Madagascar desde Ciudad del Cabo. Allá se reunió con el ingeniero civil francés Joseph Francois Lambert, que además era comerciante de esclavos, para ultimar algunos detalles del itinerario que pensaba seguir. Pero otras circunstancias se presentarían.
Ya en Madagascar, ella no sabía sobre el complot en el que estaba involucrada.
Tanto Lambert como su cómplice Jean Laborde unidos a otros europeos, intentaron reemplazar a la reina Ranavalona I de la dinastía Merina, con el príncipe heredero Rakoto, quien era más moderado y quien sería el futuro rey Radama II.
Cuando la reina descubrió el complot, Ida fue considerada tan culpable como los demás conspiradores y fueron expulsados de Madagascar en julio de 1857.
Ida se dispuso entonces desde Antananarivo, capital de Madagascar, ir hasta el pueblo costero de salida escoltada por soldados, atravesó tierras infectadas de malaria durante 53 días.
No se recuperó de esta enfermedad y en la isla Mauricio tuvo fuertes episodios de fiebre. Aún en estas condiciones planeaba viajar a Australia, pero se enferma nuevamente en febrero de 1858. El 10 de marzo viajó a Viena desde Londres y Berlín, llegando a Viena en septiembre del mismo año.
De regreso en Viena, siguió padeciendo de la enfermedad y el 27 de octubre de 1858 murió en la casa de su hermano Carl Reyer.
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| Publicado en 1861 por su hijo Oscar Pfeiffer |
En 1869 se pública The story of Ida Pfeiffer donde se narran las diferentes situaciones que vivió en sus muchos viajes, así como sus reflexiones frente a lo que vivía y conocía. Se menciona su forma de prepararse para los viajes, la búsqueda de apoyo y conocimiento en diferentes profesionales y autoridades locales, para poder llegar a buen término con sus planes viajeros.
Su diario de viaje siempre la acompañó y posteriormente se convirtieron en libros de viajes, en libros que permitieron el conocimiento de los lugares visitados, de la fauna y la flora y en general de la cultura de cada destino visitado.
A MANERA DE EPILOGO DE SUS GRANDES VIAJES Y AVENTURAS
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| El atuendo de viajes de Ida Tomado de www.coleccioncisneros.org |
Fueron diecisiete años de viajes continuos desde que inició su viaje a Estambul.
Durante sus primeros periplos, descubrió que debía idearse el tipo de ropa que llevaría a sus viajes, en tanto muchos, según sus planes e itinerarios, sería en lugares con naturaleza difícil, y la ropa de la época no era la más cómoda para estas actividades.
Así que fue este atuendo el que más se adecuaba: El sombrero comprado en Balí, que usaba sobre una hoja de plátano para mantenerse fresca. Los pantalones cortos que le llegaban hasta media pantorrilla, y sobre los cuales llevaba una falda recogida generalmente en las mañanas y la soltaba al final de las caminatas, lo que le permitía moverse fácilmente, atravesar arroyos y fuerte aguaceros. Con solo utilizar la falta habría sido casi imposible moverse con la facilidad con que lo hacia y menos escalar montes.
La red en su mano y la bolsa colgada atravesada sobre su pecho, daba muestras de su permanente interés de coleccionar flora y fauna.
Sus crónicas se traducían y las ediciones se agotaban rápidamente.
Los lectores y editores confiaban en la veracidad de sus textos que en ocasiones se acercaba a la etnografía y a las ciencias sociales, pero siempre trató de no pasar los límites en sus apreciaciones, porque prefería ser vista como una viajera.
En los libros de Ida, los lectores y editores han encontrado una narrativa directa, sencilla y realista. Su estilo fue simple pero de gran fuerza.
Todo no fue un éxito en sus viajes y tuvo que experimentar reacciones físicas y emocionales ante las tierras y poblaciones que visitaba, como asombro o desagrado, respiración dificultosa en lugares en las alturas, pero era parte de su experiencia.
"Habrá quienes piensen que hice un viaje tan largo por vanidad. Lo único que puedo decir es que el que así lo entienda debería emprender una aventura como la mía para convencerse de que nada, salvo un interés natural por viajar y un deseo irrefrenable por adquirir nuevos conocimientos, podría ayudar a una persona a superar las dificultades, privaciones y peligros a los que he estado expuesta". Ida Pfeiffer
En otra ocasión cuenta: "Mis amigos intentaron en vano disuadirme de mi propósito dibujando con los colores mas realistas las dificultades que me esperaban en aquellas regiones, cuestionando si tendría la fortaleza física y mental para afrontar los peligros, las enfermedades, el clima, el ataque de los insectos o la mala alimentación. El hecho de que una mujer pudiera aventurarse a solas y sin protección a recorrer el mundo, cruzando mares y montañas, era considerado absurdo". Ida Pfeiffer
A sus 50 años ya había recorrido la tierra. Durante dos años, sola y sin dinero cruzó el Atlántico, convivió con indios de Brasil, pasó por el cabo de Hornos, atravesó el Pacífico. Navegó por el Ganges, presenció la revolución xenófoba de China, y por Asia Central viajó de caravana en caravana. Posteriormente repitió la hazaña de cada viaje anterior, escogiendo nuevas rutas.
Se valió de diferentes medios de transporte para lograr su cometido, sin importarle la calidad de estos ni las incomodidades que pudieran proporcionarle.
Ida Pfeiffer contempló todo en su camino, a veces confundida, perpleja o impasible, y nunca dejó de sorprenderse de lo que los diferentes rincones del mundo le ofrecían.
TRAS SUS HUELLAS... encontramos una mujer del siglo XIX que dejó más que sus libros.
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| Barco Ida Pfeiffer |
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| Universidad de Viena |
Ver versión web (Haga click aquí)
Visite la Librería (Haga click aqui.)
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| Tomada de www.leseg.unav.edu |
Paseando por el extenso mundo de la literatura de viajes, surge la inquietud de quienes son esos lectores de viajes, y cómo los editores y libreros los identifican y los cuidan con este género.
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| Tomada de www.ayuntamientodesanlorenzo.es |
Esto nos lleva a descubrir quienes son esos lectores que disfrutan y vibran con este género.
-Está el lector que desde pequeño estuvo cerca de los libros de aventuras y esto propició cierto encanto por conocer más sobre los lugares donde se desarrollaron dichas ficciones.
-El lector de novelas bien sea policíacas, históricas o románticas que al describir los lugares donde los personajes viven y donde transcurre la trama, provocan conocer más sobre esos destinos, lo que no necesariamente los lleva a las guías de viajes o blog viajeros. El deseo de continuar disfrutando de la literatura los ha llevado al género viajero.
-Al lector de ensayos, crónicas históricas y biografías, le ha facilitado acercarse por medio de la curiosidad, a conocer más acerca de culturas diferentes a la propia.
-El lector de varios géneros que acude a la narrativa viajera por alguno de los motivos anteriores y subyace además el interés de conocer más sobre lugares visitados o por turismo o por negocios, pero donde quedó inquieto sobre dichos destinos.
Es una identificación de lectores del género no exhaustiva, pero nos permite pensar ese lector que en muchas ocasiones revive sus lecturas ante la posibilidad de un próximo viaje, invitándolo a recrearlo con anticipación.
Es posible pensar que el lector que buscamos no llega de primera opción al género, sino deambulando por la literatura que ha frecuentado.
Recordamos nuevamente las palabras de Patricia Almarcegui cuando dice:
"El viaje se ha masificado, los jóvenes viajan mucho pero se van sin libros y sin haberse documentado en ellos". Patricia Almarcegui.
Lo que nos muestra que mucha de la población joven viajera, no son lectores asiduos de la narrativa viajera, y se pierden de una oportunidad para potenciar aún más sus desplazamientos, donde se mueven intereses personales revitalizados en las experiencias narradas por otros.
Documentarse solo por internet para viajar es quedarse con una mirada superficial de la punta del iceberg. Documentarse con las narraciones de escritores viajeros es profundizar y hasta llegar a construir nuestro propio itinerario reconstruyendo los pasos o creando los nuestros pero inmersos en lo artístico del viaje sin afanes.
QUE HACE LA LITERATURA DE VIAJES EN EL LECTOR?
Pero qué pasa cuando el lector lee estos libros?
Su vida cambia como se transforma la vida de los viajeros.
La lectura de la narrativa viajera despierta la imaginación de manera profunda, cuando el lector siguiendo las descripciones de paisajes, personas y lugares, arma su propia fotografía.
Pero a su vez provoca la búsqueda sea en internet o en otros libros, sobre lo que el autor ha narrado y experimentado. Búsquedas históricas, culturales, religiosas, gastronómicas, geográficas. O sea, el viaje es completo.
Cuando el lector descubre nuevas culturas y estilos de vida, su percepción acerca de su mundo es distinta, porque su mundo no es el único mundo, es una parte ínfima de un gran mundo por descubrir.
El sentido de la tolerancia y el respeto hacia las creencias y personas de otros lugares, así como la admiración por lo que son, lo invita a repensarse como ser humano, a romper barreras y bloqueos interiores.
La literatura de viaje nos lleva a seguir los pasos de los escritores viajeros y a realizar no solo viajes a destinos que nos interesan, sino al gran viaje interior. Ese viaje que a veces no es cómodo, porque exige entenderse a si mismo y entender al otro diferente a mi, lo que supone encontrar prejuicios y modificarlos.
LA AVENTURA DEL LECTOR EN LA BÚSQUEDA DEL GÉNERO
En muchas librerías no familiarizadas con el concepto y experiencia de la literatura de viajes, se confunden ante la solicitud de lectores amantes del género y como solución inmediata, ofrecen las guías de viajes. Cuando el lector explica más en detalle que busca, el librero sospecha que quizás el lector desea conocer novela histórica o ensayos sobre algunas ciudades.
Cuando más, el lector, buen lector, compra "Estambul, ciudad y recuerdos" de Orhan Pamuk, o novelas como "Constantinopla" de Baptiste Touverey, y "Los ladrones de seda" de Dirk Husemann, que le permiten al lector conocer más de ciudades y culturas de destinos que le atraen.
Pero el lector, aunque satisfecho con sus compras, se extraña y preocupa de cómo adquirir más libros de viajes en formato de papel, sabiendo que los puede conseguir en digital. Sencillamente extraña el papel y más con los géneros de su mayor interés.
El lector descubre que en las librerías organizan sus estanterías no solo por temas sino por autor. La literatura de viajes no aparece como tema y su búsqueda que orienta al librero, es por autores para llegar a sus libros. Así, por lo menos encuentra tres libros de viajes de Santiago Gamboa, "Océanos de arena", "Octubre en Pekín" y "Ciudades al final de la noche".
Esto ya es un avance.
Pero dónde están los libreros que conocen y promocionan el género? Cómo logran que sus libros lleguen a manos de lectores fascinados por la narrativa de viajes?
LA INFLUENCIA DEL EDITOR SOBRE EL GÉNERO
Con los editores el género vive otro proceso.
Al día de hoy son las editoriales independientes las que continúan trabajando en la identificación de manuscritos, escritores y lectores que se encuentren para disfrutar la magia del libro de viajes.
Un manuscrito dónde el escritor muestre su esencia, la esencia de un libro de viajes, que es contar lo que la vista, la experiencia del viaje y la sensibilidad humana captan al visitar lugares diferentes al de su residencia más frecuente.
Y lograr encontrar a los lectores que sean sorprendidos por una buena literatura, que los transporte gratamente a una experiencia de viaje.
La verdad, no es fácil lograr este cometido y a su vez competir con los best sellers que son los que permiten mayores volúmenes de venta y mejor rentabilidad para el negocio.
Cuáles son las estrategias del editor para provocar la lectura del género?.
Cómo conseguir que el lector descubra la literatura viajera como una forma de conocer al otro, de conocer el mundo, sus culturas, sus estilos de vida diferentes, y así, conocer más de si mismo?.
Cómo lo escribe Claudia Milena Cardona en un artículo en Literaria de viajes, donde manifiesta: "El viajero habitualmente sufre una metamorfosis lenta e imperceptible, pero segura y profunda, hasta que la personalidad se vuelve más abierta, tolerante, reflexiva, positiva, observadora, desprejuiciada y consciente del otro".
No es acaso esto lo mejor que le podría pasar a un mundo donde los fanatismos, los prejuicios y los actos inhumanos nos han alejado como países y nos encontramos fuertemente compartimentados, regidos por la religión, la cultura, las razas, dónde las diferencias son motivo de sinsabores?.
Es posible creer que este género sea el camino para hacernos más conscientes del otro y de uno mismo.
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